Contigo, sin ti o a pesar de ti

mexico oprimido

El tsunami del descontento social se hizo presente de manera impetuosa en la jornada electoral histórica del domingo primero de julio en México. La participación electoral fue superior al 62% del padrón electoral, lo que significa que más de 50 millones de mexicanos salimos a emitir nuestro voto.

El ganador de la contienda, Andrés Manuel López Obrador, obtuvo alrededor de 30 millones de votos, más del 50% de las preferencias y una ventaja de más de 30 puntos sobre el segundo lugar, algo que desde 1982 no se veía. La coalición electoral “Juntos Haremos Historia” conformada por Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES) se llevó cinco de nueve gubernaturas que se disputaron, logrando bastiones importantes como la CdMx y Veracruz, de la misma manera se hará de la mayoría en el Senado, en la Cámara de Diputados y en casi la totalidad de los Congresos Locales del país.

El tsunami también arrastró a varios partidos políticos que están en peligro de perder su registro a nivel nacional debido a la escasa votación que obtuvieron, menos del 3% del total de la votación válida como lo marca la ley electoral. Ellos son el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Movimiento Ciudadano (MC), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el Partido Nueva Alianza (PANAL) y el Partido Encuentro Social (PES).

El México profundo, olvidado y mancillado durante décadas, aquél sin voz, por fin se hizo escuchar y a manera de un grito de rebeldía. Toda esa rabia oprimida se canalizó en las urnas, en ese extraño ritual que se repite cada tanto para elegir a nuestros gobernantes, y quien mejor capitalizó esa rabia en contra del sistema de manera apabullante fue el Movimiento de Regeneración Nacional.

La realidad social rebasó todo pronóstico, la lección para el partido en el poder fue brutal y solamente la indolencia y la soberbia no permitirán ver la enseñanza que hay para todos aquellos que se aferran a seguir viendo la política del viejo esquema, aquella que es vista como un botín para intereses personales y de grupo por encima del interés legítimo de la colectividad.

Los esquemas se rompieron, todo ese sistema político posrevolucionario construido durante décadas se sacudió como nunca y da señales de comenzar resquebrajarse, lo que es un hecho es que 2018 será un parteaguas para la vida pública nacional. Y esto no es un logro unipersonal, costó sudor, lágrimas y sangre, años de lucha de muchos liderazgos políticos y sociales, hombres y mujeres que buscaron desde sus trincheras un México más próspero y democrático, así como gran mérito tiene el despertar que ha provocado el periodismo libre, crítico y valiente.

Muchos nos cuestionamos el hecho de que para el próximo Presidente de la República no existirán los contrapesos e inevitablemente nos remonta a recordar, con temor fundado, la época del partido hegemónico y todas sus atrocidades. Sin embargo, dentro de toda esta ola queda un ánimo de esperanza y de renovación, de una gran oportunidad de reconstruir el país desde abajo y desde la izquierda.

El mensaje de hartazgo de la ciudadanía hacia la clase política tradicional fue contundente. Se movieron las placas tectónicas del poder, cayeron mitos y cacicazgos. La oxigenación del sistema político a todos sus niveles debe ser bienvenida, pero que ante todo imperen la cordura, la profesionalización y la reconciliación.

México comienza a cambiar, contigo, sin ti o a pesar de ti.


Jorge Miller Benítez

Advertisements
This entry was posted in La Res Pública. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s