El México que queremos

mexico sustentable

El primero de julio del 2018 serán unas elecciones históricas por su concurrencia. Se elegirá al próximo Presidente de la República, 128 Senadores y 500 Diputados Federales, además de 2,818 autoridades locales en lo largo y ancho del territorio mexicano. La oferta electoral a nivel presidencial es inédita, participan cinco candidatos, una mujer entre ellos, tres grandes coaliciones electorales representadas en nueve partidos políticos y dos alternativas independientes de partido.

El ambiente que se respira en México es de desaliento por el estado actual de las cosas. Los altos índices de inseguridad, la mala distribución de la riqueza, la impunidad, la corrupción y los grandes privilegios de unos pocos, hacen que sintamos un profundo hartazgo y un legítimo enojo contra la clase política tradicional.

Todos esos males lastiman en mayor medida a los que menos tienen, a los que solo cuentan con su fuerza de trabajo como patrimonio y su dignidad como herencia familiar. Rencor social, desprecio, decepción, coraje, ganas de venganza y también de sentir esperanza, muchos sentimientos entremezclados que toman forma en las opiniones, debates y discusiones que escuchamos entre los amigos y la familia, de boca en boca, en la calle, en las universidades, en la plaza pública y también en las redes sociales.

En esta coyuntura electoral, para los jóvenes (muchos de ellos que votarán por primera vez) se vuelve atractivo enfocar su rebeldía hacia la opción electoral que aparentemente es la anti-sistema, el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena. Al pasar de los años no podemos negar que Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en un líder político y social tenaz que conoce a profundidad el país, que las causas que defiende son justas, y que ha tenido la habilidad para capitalizar el descontento a favor de su proyecto unipersonal.

Los diagnósticos del Proyecto de Nación de Morena no son del todo errados, pero en lo personal tengo mis dudas con sus formas y sus recetas. Escribo estas líneas con el impulso de la juventud y desde la empatía con una izquierda moderna, sin afán de sembrar miedo ni mucho menos odio, pero sí con todo el propósito de provocar dudas y generar preguntas.

Imaginémonos una agenda política más socialdemócrata, liberal y progresista, menos apegada al nacionalismo revolucionario, al corporativismo y al culto al tlatoani, pensemos qué es lo que más le conviene al México de siglo XXI de acuerdo a su situación geopolítica y sus potencialidades:

  • ¿Fortalecer el presidencialismo o buscar esquemas de transición hacia un semi-presidencialismo?
  • ¿Poder concentrado en una sola persona o un gobierno con contrapesos?
  • ¿Corporativismo y sindicalismo o verdadera participación ciudadana?
  • ¿Más refinerías de combustibles fósiles o una transición a energías limpias y renovables?
  • ¿Poner a consulta los derechos humanos ya reconocidos o la justa aplicación de los mismos y la búsqueda del reconocimiento de más derechos?
  • ¿Educación centralizada o una educación libre y crítica?
  • ¿Economía estatista o una nueva economía colaborativa?
  • ¿Una política exterior de confrontación o una verdadera política exterior soberana e independiente?
  • ¿Amnistía a criminales o nueva estrategia de seguridad holística e integral?
  • ¿Perdón y componendas con las viejas estructuras legales e ilegales o romper el pacto de impunidad?

Lo que es una realidad innegable es que la salvación de una nación no puede ni debe depender solamente de un líder, mucho menos del Presidente. Tenemos que pensar y trabajar por un proyecto que vaya más allá de las personas y los partidos.

Este 2018, llegue quien llegue a la Presidencia, no debe significar una regresión autoritaria, por ello es muy importante enfocarnos no solamente en quién vamos a elegir para esta tarea, sino también es fundamental razonar en quiénes serán los contrapesos en el Congreso y el Senado, sin dejar de lado que para construir un mejor país nuestra participación política como ciudadanos no debe estar limitada a lo electoral.

Las respuestas las tienes tú.


Jorge Miller Benítez

 

Advertisements
This entry was posted in La Res Pública and tagged . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s