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Herramienta de cambio social
El repudio no es odio ni intolerancia. El repudio es el derecho a manifestar pacíficamente el rechazo hacia cualquier idea, ideología, persona o proyecto político. Quienes aún tienen el esquema mental del siglo XX y la lógica vertical del poder, como siempre lo han hecho, descalifican toda protesta, crítica o manifestación en su contra, más nunca refutan la banalidad de los aplausos, las porras y las falsas lisonjas.
Las manifestaciones de repudio que se suscitaron recientemente hacia Enrique Peña Nieto, candidato del PRI a la Presidencia de la República, en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, rompieron paradigmas dentro de la campaña política actual, sembraron una semilla de rebeldía estudiantil y encendieron la llama para que a partir de ese suceso, consecuentemente, haya habido más manifestaciones de repudio y de crítica.
Más trascendental aún fue la manera en que dichos estudiantes se defendieron a través de un video en You Tube, en el cual demuestran ser estudiantes de la Ibero y no porros ni acarreados como calumniaron el PRI y sus medios de comunicación satélite.
Algunas personas han subestimado el poder del internet, por consiguiente de las redes sociales. Se estima que en México alrededor de 40 millones de personas tienen acceso a navegar en la red, de los cuales una gran cantidad son usuarios bien informados y copartícipes de la realidad política presente.
Falsos generadores de opinión pública se han equivocado al minimizar el efecto que pueden tener las expresiones vertidas a través de Twitter, Facebook, You Tube o cualquier red social.
El descontento de la ciudadanía hacia un sistema añejo que se aferra a cambios profundos y hacia sus defensores a ultranza se está canalizando y organizando en las redes sociales para llevarse a las calles y a las plazas públicas. Probablemente, en México estemos experimentando el poder del internet como herramienta de cambio social.
Jorge Miller Benítez
El fantasma de la democracia
La democracia no existe, al menos no en la modalidad que muchas personas creen que es. La RAE define democracia como “Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.” y “Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.”, ninguna de las dos definiciones podrían estar más alejadas de lo real. Perceptualmente en la sociedad actual, la democracia es la libertad de escoger libremente un candidato, pero si el candidato es impuesto, ¿existe realmente una libertad?
Partamos de la realidad. Los partidos políticos se han vuelto unos artículos de consumo, ellos ofrecen y la sociedad escoge, ahora, supongamos que una persona está a favor de una oferta que le beneficia y a la vez, naturalmente a otros ciudadanos, digamos que la propuesta es el desarrollo para la utilización de energías renovables y la sustentabilidad, si el candidato pierde ¿Por qué habríamos de perder un bien que beneficiaría a toda una nación? En una real democracia no debe de haber una decepción, una resignación como la que sufre quien apuesta todas sus fichas a un número.
Votar no es la consumación de la democracia, tan pronto como un candidato es colocado en su puesto nuestra participación se trunca, no tenemos acceso a las verdaderas decisiones hechas para nuestro país, y es en este punto del proceso es donde en la mayoría de los casos los intereses de los políticos terminan atropellando los del pueblo. En una verdadera democracia, el votante y gobernante deben de ir de la mano en esta tarea.
Lo que realmente está matando este derecho son los que lo predican. Políticos que aparecen de la nada, casualmente empresarios y/o delincuentes que reciben aplausos y admiración por bajar a los sectores desfavorecidos para escuchar sus necesidades, de esto no tenemos necesidad, es patético. Un candidato ideal sería alguien proveniente del mismo contexto del de las mayorías, sabría de vivencia propia las carencias que urgen ser cubiertas o alguien que la sociedad pueda identificarlo como una persona sensible a estas precarias y postularlo. Los asaltantes de este derecho han desarrollado un cinismo abierto a nuestros ojos para ver como renunciar al puesto antes de terminar su gestión o coaliciones de partidos que ideológicamente se oponen para ganar una candidatura -¿O de verdad crees que es porque se mueren de ganas de servir a la ciudadanía?- y nosotros no estamos haciendo nada al respecto ante el descaro.
“¿Qué son las elecciones? Ya lo sabes, dos hombres, mismo historial, riqueza, influencia política, asistieron a la misma universidad elite, unidos a la misma sociedad secreta donde eres entrenado para ser gobernante, ambos pueden aspirar a la candidatura porque son financiados por las mismas instituciones corporativas. En otros países, gente pobre son elegidas para presidente. Tomen a Lula, el presidente de Brasil es un hombre de historial rústico, organizador de sindicato, nunca fue a la escuela, es presidente del segundo país más grande del hemisferio. Allá de verdad tienen elecciones, donde puedes escoger a alguien de tus propios rangos, con políticas diferentes. “
— Noam Chomsky
Entonces, ¿Qué hacer? México está en un punto donde los votos en las próximas elecciones del 1ero de julio del 2012 será encaminado a un punto de no retorno hacia su declive o la prosperidad. Urge que tu voto sea libre, bien pensado y solidario, un voto que sólo beneficia tu interés terminará traducido en la perpetuación de esta maquinaria. La pregunta es sencilla y no hay áreas grises: ¿Quieres que México avance de una manera horizontal o quieres escalar verticalmente para tu propio provecho? Lo último se ha hecho por mucho tiempo y henos aquí. Un cambio verdadero es posible, la democracia puede existir.
Josafat Moraila
Los indecisos
La carrera por la Presidencia de la República ha arrancado. Quedan aproximadamente 80 días para que los candidatos recorran cada rincón de México y convenzan a los ciudadanos electores sobre el rumbo que debe tomar el país los próximos años.
La mayoría de las casas encuestadoras coinciden en que el número de indecisos oscila alrededor de un 30% de la población.
Esta cantidad de personas que no manifiestan una afiliación partidista, o bien, una preferencia definida ya iniciada la campaña, son en quienes los candidatos centrarán su discurso político.
El voto duro está definido. Cada partido tienes sus fieles seguidores, sin importar la carencia de propuestas serias, la mala fama pública o los errores que cometan durante la campaña sus candidatos.
Hay distintos proyectos de nación que además de la propaganda mediática, de la discusión en redes sociales, de los mítines en las calles y las plazas públicas, deberán ser debatidos democráticamente y transmitidos por televisión nacional conforme lo marca la ley electoral, pero de la misma manera, los candidatos deben asistir a las universidades más representativas del país y a los programas periodísticos de mayor difusión a exponer sus propuestas, mostrar apertura y una dinámica de retroalimentación.
Sólo así, millones de ciudadanos tendrán la oportunidad de valorar y contraponer propuestas, ideas y argumentos de quienes pretenden gobernarnos.
Quien logre despertar al sector de ciudadanos apáticos, indecisos, descontentos, indiferentes y desesperanzados estará un paso adelante del resto.
Nada está escrito, la esperanza de cambio verdadero es pragmática y la diferencia estará en el criterio de los aún indecisos.
Jorge Miller Benítez
Es la hora de llorar…
Es la hora
de llorar por aquello
que el compromiso nos ha obligado a hacer.
Por la irreverencia mutada
en prudencia cobarde.
Por los sueños guardados
bajo el candado de las comodidades.
También por el vómito contenido
para no manchar el ropaje del poder,
y por aquellas veces también,
cuando la Constitución fue un libro pesado
aplastando los problemas en el fondo del cajón.
Ni que decir de los días
en que cambiamos la verdad punzante
por la sonrisa halagüeña.
Lloremos por la mano suplicante del amigo
dejada al paso del camino;
temblando, cayendo, soñando amenazante.
Es la hora de llorar
lágrimas de acido que corroan la piel vieja
murciélagos que aniden en las esquinas
y pesadillas sin nombre.
Antonio Velarde
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Tagged llorar, nueva poesia mexicana, poema, poesia mexicana, poesia sinaloense, triteza
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El fracaso de la Alternancia
El gobierno de Vicente Fox y Felipe Calderón conocidos como los gobiernos de la alternancia no han cubierto las expectativas que los mexicanos esperaban ya que los problemas económicos, políticos y sociales se han acentuado incluso hay opiniones de analistas que expresan que lejos de avanzar con respecto al desarrollo se ha retrocedido.
Vicente Fox Quesada mantuvo el mismo paradigma que se venía aplicando desde 1982 en México y en la mayoría de los países de tal forma que continuó privilegiando el mercado sobre el Estado, sus medidas de política económica favorecieron lo privado sobre lo público beneficiando fundamentalmente a los grandes inversionistas nacionales y extranjeros.
En el ámbito político mantuvo intacto el régimen autoritario que durante décadas construyó el partido revolucionario institucional. Muchos puestos de importancia en el organigrama gubernamental siguieron ocupados por personajes ligados al pasado. Los procesos electorales mantuvieron los vicios de antaño y en lo concerniente a la política exterior se alineó a los intereses de Washington; una frase que evidencia el sometimiento de su gobierno al imperio del norte que los mexicanos repiten es la que le expresó a Fidel Castro en la cumbre de Monterrey: “comes y te vas”. En el terreno social las desigualdades se ensancharon, la oligarquía mexicana continuó enriqueciéndose de manera acelerada mientras que la enorme mayoría de los mexicanos vio precarizadas sus condiciones de vida, en el ámbito político y cultural se mantuvo la tendencia privatizadora de la educación debilitando la escuela pública optando por enfoques conservadores en los contenidos y la cultura fortaleció su esencia pragmática-mercantilista. Los valores difundidos son el individualismo, el hedonismo y el mercantilismo.
No fueron pocos los escándalos que protagonizó Vicente Fox Quesada con la llamada pareja presidencial donde se cayó en la banalidad y la corrupción sobre todo de los hijos y del ex esposo de Martha Sahagún. Demostró una pobreza en el terreno diplomático, no solo por su ideología conservadora sino también por su escaza preparación en este ámbito.
Felipe Calderón inició su sexenio envuelto en el repudio de amplios sectores de la población por el proceso electoral viciado que le dio el triunfo y que todavía hasta la fecha ha sido calificado como un escandaloso mega fraude electoral. Su principal promesa de campaña fue la generación de empleos a través de la reactivación económica pero lejos de disminuir este problema social ha aumentado generando más pobreza de la que existía antes de que arribara al poder, recientemente se difundió en medios masivos de comunicación confiables que la pobreza en México había aumentado durante su mandato en 3.5 millones.
Su modelo económico ha sido planteado por Hayek y Milton Friedman, es decir, su visión es neoliberal por ello la esencia de su política económica es la de adelgazar el Estado y disminuir su actividad económica para que sean las leyes del mercado las que regulen la economía.
En aras de legitimarse el gobierno de Felipe Calderón desató una guerra al narcotráfico; sacando al ejército de los cuarteles y provocando un baño de sangre en todo el país que ha costado según estadísticas oficiales alrededor de 50 mil muertos con una estela de flagrante violación a los derechos humanos. Para los expertos su estrategia ha sido errática porque la violencia ha aumentado y los cárteles siguen siendo agrupaciones muy fuertes que han permeado cerca del 70% de los municipios en el país y se considera uno de los poderes fácticos más influyentes en la vida política.
El incremento permanente a la gasolina y a los productos de la canasta básica han afectado severamente la economía familiar de la mayoría de los mexicanos, agravándose con ello aún más la situación social de más de la mitad de la población. Recientemente el rector de la UNAM José Narro dijo que la situación de la juventud mexicana es preocupante porque existen 7 millones de jóvenes que no estudian por falta de oportunidades.
Definitivamente el gobierno de Felipe Calderón ha exhibido rasgos de fascismo porque ha gobernado con manu militari como el golpe que le dio al Sindicato Mexicano de Electricistas a quienes lanzó a la calle a 42 mil trabajadores al cerrarles la empresa “Luz y Fuerza del Centro”. La política de combate a la pobreza tanto de Vicente Fox y Felipe Calderón ha sido asistencialista porque no se han combatido las causas que las generan sino solo han paleado algunos de sus efectos, el programa Oportunidades y el Seguro Popular son dos instrumentos que demuestran el carácter de dicha política. Las imágenes exhibidas en la televisión acerca de la tragedia que viven los Rarámuris son un ejemplo del fracaso del combate a la pobreza.
Los dos gobiernos panistas han presumido de aplicar correctamente medidas macroeconómicas manteniendo altos niveles de exportación, de reservas internacionales y de haber disminuido la deuda externa pero aquí se puede parafrasear desde una visión crítica lo que dijo Colosio cuando criticó los resultados de la política Salinista: “Vamos pasando de las buenas finanzas nacionales a las buenas finanzas familiares”.
Sthefany Rea Reátiga
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Tagged cumbre de monterrey, el mercantilismo, gobierno de vicente fox
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